martes, 20 de julio de 2010

Babilonia

Caminando llegue a las puertas de Babilonia, me refleje al sol del medio dia en su superficie pulida, sedienta, hambrienta, rota en cuerpo y alma... y mi reflejo parecio burlarse de mi al moverse por las puertas que se abrían.

Sedienta y hambrienta, ante mi se abria la ciudad, con brazos abiertos a la sed de deseo, al hambre de la carne.

Con perfume lavo mi cuerpo limmpiandolo del polvo del camino, con oro cubrio la mirada absorta de quien encuentra agua en el desierto.

Restaurada y complacidad deje mi mente vagar en la lujuría satisfecha de las calles de Babilonia.



1 comentario:

Daryus dijo...

Debe ser un buen lugar, Babilonia; la flor de los reinos, prez y orgullo de Caldea, será semejante a Sodoma y Gomorra : Pero que voy a decir yo de ella, si hace una eternidad que cuido sus puertas. Besitos, viajera.